Semana 7: Una nueva sensación de compañía

La semana 7 inicia con una breve visita a la playa, a mi hijo le encanta y a mi me relaja. Realmente es una bendición vivir tan cerquita del mar y tratamos de aprovecharlo cada vez que podemos. El niño corre, se sumergue, salta con las olas, brinca en la arena, disfruta un mundo. Yo simplemente me relajo y leo alguna revista, intentando asimilar aún mi nuevo estado y todo lo que esta por venir.

Una vez más tu ausencia es notoria. Nunca te he reprochado el enorme esfuerzo que haces por nuestra familia, que en estos tiempos se podría calificar de inusual; sin embargo, a veces me haces tanta falta, que podría sacrificar un poco de nuestro bienestar material con tal de tener algunos instantes de real compartir familiar.

Ensimismada en mis pensamientos, sumergida en el mar de mis emociones, de repente una vocecita corre hacia mi y me dice - Mamá, vamos a bañarnos - Sin pensarlo mucho lo sigo hacia la orilla, y con su infinita energía sigue en su secuencia de saltos entre olas a lo cual, debo reconocerlo por primera vez, no puedo seguir. Algo pasa que mi cuerpo no responde de la forma habitual, y es cuando entiendo que no estoy sola en este aparato, que algo crece en mi vientre y que mi energía ahora es compartida. Hijo, mamá no puede saltar tanto. hay un hermanito en la barriguita! Y en ese momento me siento tan acompañada, una nueva sensación de compañía se apodera de mi, una compañía que nunca me abandonara. Disfruto de las olas, por primera vez, en compañía de mis dos hijos.

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